El verdadero propósito (que no el objetivo) de un blog profesional

9 mar

Saber dar para poder recibir. Nunca antes las empresas y profesionales habían tenido, como ahora, la oportunidad única de romper las distancias y establecer vínculos (y negocios)
con sus potenciales clientes aunque estos estén a miles de kilómetros.

Siendo un blog profesional la manera más fácil, económica y eficaz de aprovechar esta oportunidad, hoy quiero hacerte una reflexión acerca de cómo explotar al máximo sus posibilidades.

No es una cuestión de recursos sino de enfoque:
¡márcate un propósito, no un objetivo!

¿No confías en eso de tener un blog profesional? …Pues no lo tengas

En absoluto pretendo con este post convencerte de que necesitas un blog profesional.No es mi objetivo de hoy, la verdad.Si después de haber leído los muchos y buenos artículos que circulan por la red, sobre la importancia que tiene para una empresa de nuestros tiempos disponer de un blog profesional, aún no te lo crees… allá tú.

Mi experiencia me dice que es un error comenzar a trabajar en algo en lo que no confías.

Cuando un cliente no comprende la importancia de tener un blog jamás le insisto.

Fundamentalmente porque deseo ahorrarle algo de dinero y la frustración de ver que su blog no le ha servido de mucho.

En esto hay que creer, porque los resultados nunca son inmediatos y las personas que se embarcan en ello sin estar dispuestas a perseverar y a apostar a medio plazo suelen fracasar.

Según parece el 90% de los blogs son abandonados antes de un año y se convierten en chatarra digital.

  • ¿Qué pasa con el resto?
  • Que pelean, que perseveran, que buscan su hueco porque confían en lo que están haciendo y en que están aprovechando una oportunidad extraordinaria.

A mi al menos me parece una oportunidad extraordinaria poder pelear por llegar a la gente mientras desayuna en un bar, mientras está sentada en su sofá, mientras espera en la consulta del médico, cuando busca una información que yo puedo ofrecerle, cuando está pensando en comprar algo que yo tengo, etc.

Entonces, si no estás convencido… no lo hagas.

Peeeeero si lo haces, hoy te traigo una de las claves más importantes para tener éxito con tu blog profesional y, por extensión, con tu negocio.

Plantéate un propósito, antes que un objetivo

Bueno, espero que me entiendas correctamente.

No quiero decir, en absoluto, que tu blog profesional no deba tener un objetivo.

Todas las acciones racionales que llevamos a cabo en esta vida tienen un objetivo. No tiene sentido hacer cosas porque sí.

¿Cuál es el objetivo de mi blog profesional?

Evidentemente el objetivo es económico: ganar dinero, incrementar mis ventas, captar un mayor número de clientes y fidelizarles, mejorar mi imagen y potenciar mi marca para que eso se traduzca en resultados económicos.

Este es un objetivo que comparten todos los blogs profesionales o empresariales del planeta tierra. Es obvio.

El propósito en cambio es más bien lo que diferencia a unos blogs de otros: lo que te hace único, el camino que trazas para llegar a ese objetivo. En el propósito contemplas las cualidades que deseas atribuir a tu blog, el estilo y el sentido que vas a dar a tu presencia.

El propósito es la intención de hacer algo (y el plan para hacerlo).

El objetivo es la meta, el fin que quieres alcanzar llevando a cabo tu propósito.

Bueno, espero no haberte liado demasiado con esta madeja de ideas.

Lo que pretendía era que no cayeras en el error de focalizar tu blog en tu ánimo de vender a toda costa, porque no funciona así.

“Voy a abrir mi blog profesional para conseguir más clientes y vender más y ganar dinerito por internet”

Esto no es tener un propósito. Esto es un fin. El problema es que sin tener un propósito de nada te vale tener un fin, una meta, un objetivo.

Las virtudes de tu propósito

Vale, lo tengo claro.

Tener un objetivo sin tener un propósito es como no tener nada.

Arma tu propósito. Planea, estudia, compara, define, dótalo de singularidad.

¿Tienes un blog?. ¡¡Enhorabuena!! Tienes una mota de polvo en medio de un desierto.

Hay decenas de millones de personas que también pensaron en abrirse un blog.

Así que ya puedes hacer algo para darle al tuyo algo de personalidad, credibilidad y utilidad.

Yo creo que estas son las tres virtudes principales que deben armar el propósito de tu blog.

La personalidad

Para mí es la más importante.

Consigues personalidad atribuyendo cualidades humanas, objetivamente positivas, a tu blog profesional.

Vamos a ver.

Tú puedes ser un auténtico crack en lo tuyo (una empresa que desarrolla tecnología basada en el hidrógeno, el mejor abogado matrimonialista de España, el capo de los traders del mercado financiero…) pero nunca debes olvidar que tus clientes son per-so-nas.

Si vas a tener un blog, bájate de tu nube y ponte a ras de suelo.

Escribes para personas.

Ya sabes cómo son las personas ¿no?

Exacto: les encanta ser tratadas con respeto, se divierten con el buen humor, huyen de las cosas que no entienden, valoran mucho la confianza, la cercanía, les encanta aprender cuando tienes algo atractivo que enseñarles (y paciencia para enseñárselo), odian el spam y la publicidad agresiva y sobre todo, sobre todo, sobre todo les encanta recibir regalos.

Síííí, obtener co-sas  gra-tis.

Esta última clave es la más importante.

Regálales tu conocimiento.

No son tontos (siempre lo digo), así que saben perfectamente que eso que les muestras en tu blog pretende atraerles para convertirles en clientes, pero a pesar de ello se acercan a ti porque tú les estás dando algo bueno.

Esto entronca con el primer subtítulo de este artículo, ¿recuerdas?

Saber dar para poder recibir 

Esto es fundamental. Tienes que estar dispuesto a dar antes de recibir.

Tienes que ser paciente con ellos. No pretendas que te compren ya, a las primeras de cambio. Deja que te conozcan, aprende a ganártelos siendo sincero, honesto, amable, entretenido.

Tu blog profesional NO es una tienda. Es la antesala de tu tienda. Solo puedes vender a los que pasan de la antesala a la tienda. Esos son los que están preparados para comprarte algo y con esos si que puedes hablar como habla un comerciante con sus clientes.

El resto son proyectos de cliente. Aún no están preparados para comprar o sencillamente no es el momento adecuado para ellos. Espérales con paciencia.

Edúcales para que consuman tu producto, para que compartan tus ideas o noticias con sus contactos, para que participen dando su opinión. ¡Óyeles y háblales con la voz que les gusta oir!

¿Quién no querría hacer negocios con alguien interesante, honesto, divertido, amable, humano…?

Todo esto dará a tu blog la personalidad que necesita.

Si detectan que eres un vendedor, no te digo agresivo sino solo impaciente, se marcharán de tu blog para no volver.

Utilidad

Vale, ya hemos conseguido que te perciban como alguien digno de ser escuchado, respetuoso, entretenido y desinteresado… ¡da gusto leerte!

Amigo mío, de nada valdrá todo este derroche de humanidad si no les das algo que tenga valor, algo que ellos identifiquen como útil y que puedan incorporar desde ya a una mejora en sus vidas.

Tus consejos, tus opiniones, tus informaciones, tus chistes… cualquier cosa que puedas darles tiene que poder traducirse en un beneficio, en una ganancia para ellos.

 Credibilidad

Yo creo que esto es lo más difícil.

Resultar creíble.

El lector/espectador está siempre alerta, porque está muuuuy harto de oír palabras huecas, de ver juegos de manos, de atender a prestidigitadores, a trileros que te dejan ver la bolita debajo del cubilete para que creas que puedes ganar justo antes de darte el sablazo.

Así que son (somos, me incluyo) como cervatillos. Si haces un movimiento brusco me huelo lo peor y salgo brincando. Yo soy así. Te permito acceder a mi pero como huela que estás intentando venderme algo por el sistema clásico de acoso y derribo me largo.

Uno de los mejores jefes que tuve nunca me enseñó muchas cosas.

La más importante probablemente fue cómo salvaguardar tu imagen profesional cuando hay que negociar con dinero.

Él jamás hablaba de dinero con los clientes. Había otra persona que se encargaba de esto.

Si al final no se alcanzaba un acuerdo con el cliente nadie podía acusarle de ser una persona interesada, un pesetero. La culpa siempre era del encargado de negociar el dinero, pero no suya.

Su imagen profesional siempre quedaba a salvo porque el sólo hablaba con el cliente sobre ideas, sobre proyectos, sobre cómo crecer, cómo construir, cómo  ayudar, cómo alcanzar un beneficio mutuo. Esto acrecentaba su credibilidad.

Lleva esta misma idea a tu blog profesional. Habla siempre en positivo para ser percibido como alguien que quiere ayudar a los demás.

Una cosa más.

Para ser creíble no basta con decir la verdad.

Tampoco es suficiente con ser bueno, además hay que parecerlo.

¿Qué opinas?, ¿Me dejas tu comentario?.

Quizá entre todos aprendamos más cosas.

El verdadero propósito (que no el objetivo) de un blog profesional
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